domingo, 21 de septiembre de 2008

Hablando de Traiciones y Rescates

Mario Di Costanzo Armenta

Sin lugar a dudas, la administración de Felipe Calderón pasará a la historia no sólo por la forma tan desaseada, cuestionable, poco transparente y para muchos fraudulenta como se dio el resultado del proceso electoral de 2006, sino también por las absurdas declaraciones realizadas tanto por él como por los funcionarios que integran su gabinete.

Basta recordar desde la famosa frase de “haiga sido como haiga sido” hasta las no menos célebres “rebasar a la izquierda por la izquierda” o “me gusta navegar contra corriente”, o bien la de “el presidente de la estabilidad y el empleo”.

Señalo lo anterior porque ahora le tocó dar la nota al Secretario de Hacienda, quien señaló que “la economía mexicana está fuerte y no le afectará” la tremenda crisis financiera por la que atraviesa Estados Unidos.

Así, y aunque al día siguiente Agustín Carstens quiso rectificar, con mucha preocupación vemos que, a pesar de que el país enfrenta una crisis sin precedente, tanto Felipe Calderón como su gabinete ven un México que no será afectado por el sombrío panorama económico mundial, mientras en la realidad millones de familias enfrentan pobreza, marginación, carestía, falta de empleo… Y a todo esto se suma el flagelo de la delincuencia, el secuestro, el narcotráfico. En fin: es visible la inseguridad física, económica y social de prácticamente toda la población.

Pero pesar de todo ello Agustín Carstens envío a la Cámara de Diputados una serie de proyecciones económico-financieros que no tienen la menor lógica y, con todo y la tormenta, se niega a rectificar y aceptar que es urgente un replanteamiento de todo el programa económico para el próximo año.

Así, pues, resulta absurdo que se proyecte un crecimiento económico del país mayor para el próximo año, cuando al mismo tiempo se acepta que Estados Unidos crecerá por debajo del nivel que observará este 2008 (más aún cuando en el presente año México creció menos de lo proyectado, debido precisamente a la desaceleración económica en Estados Unidos).

Señala también que para el próximo año habrá menos inflación, pero sostiene que los incrementos al precio de la gasolina, gas y electricidad continuarán.

Establece que habrá ingresos suficientes, pero se prevé que el precio del petróleo será inferior al observado en el presente año y la cantidad de petróleo exportado disminuirá en poco más de 100 mil barriles diarios.

A pesar de ello, no propone acabar con los paraísos fiscales en los que tributan las grandes empresas, aun cuando el propio subsecretarario de Ingresos ha aceptado que la recaudación de impuestos derivada del famoso IETU no evoluciona como se esperaba, ya que existen más de 30 mil amparos interpuestos contra el pago de esta contribución.

Tampoco propone reducir el tremendo gasto burocrático gubernamental, a pesar de que para el próximo año el pago de “servicios personales” será de 790 mil millones de pesos, cifra similar a las aportaciones de Pemex al fisco federal.

Se anuncian millonarios recursos para el combate a la inseguridad, pero no se dice que más de la mitad de estos tendrán como destino, sueldos y salarios, a la vez que no se proponen medidas para combatir el “lavado de dinero” que es la forma en que los criminales se aseguran de que “el crimen pague”.

La realidad que no quieren ver, es que lo que sucede en Estados Unidos amenaza seriamente a la estabilidad económica y financiera mundial y promete acelerar la recesión internacional. Por ello, el gobierno norteamericano está haciendo toda clase de esfuerzos por rescatar a sus principales bancos de inversión y corredurías financieras.

A este respecto cabe subrayar que si bien muchos medios de desinformación han señalado que la crisis equivale al “Fobaproa estadunidense”, los hechos demuestran que no: aunque el problema es la quiebra de algunas instituciones financieras, su rescate no está siendo igual al que realizó México en su momento.

Es decir: en nuestro país se inyectó dinero a las instituciones bancarias mediante la compra de cartera (que por cierto a la postre se vio que era “chatarra financiera”), mientras que en Estados Unidos los recursos los inyecta la Reserva Federal (Fed) al sistema financiero a cambio de “acciones” de estos grupos. Y es justamente lo que a las autoridades en nuestro país les dio miedo y a la postre elevó el costo de ese rescate para la sociedad.

En otras palabras, en nuestro país, como resultado del Fobaproa, el gobierno quedó como deudor de las instituciones bancarias, terminó endeudado con ellas, mientras en el caso de Estados Unidos el gobierno norteamericano terminará como socio de las instituciones rescatadas.

Esa es una diferencia abismal entre los casos de ambos países, pues en Estados Unidos se privatizaron las pérdidas y se socializarán las utilidades, mientras que en el caso de México fue exactamente al contrario.

Por ello podemos decir que hablando de traiciones, nos vienen a la memoria todas estas absurdas declaraciones que ven a un México que no es y otras que promueven la unidad en torno de un sistema que está acabando con la estabilidad política y social del país.

Y que hablando de rescates conviene preguntarnos por qué razón el propio Fondo Monetario Internacional recomendó a México un rescate financiero que sólo dejó deudas y permitió la extranjerización de nuestra banca, y en el caso de Estados Unidos lo que se da es casi un proceso de estatización de las empresas rescatadas.

¿No será, entonces, que en nuestro caso el famoso rescate también fue una traición?

domingo, 10 de agosto de 2008

Y SIGUE LA MATA DANDO

Hace algunas semanas, dentro del foro de debate sobre el petróleo que organizó el Senado de la República, muchos legisladores, especialistas, así como las personas que lo siguieron a través del Canal del Congreso se escandalizaron por los señalamientos realizados por Arturo González de Aragón —titular de la Auditoría Superior de la Federación— en torno de los casos de corrupción en Pemex y las discrecionales devoluciones de impuestos efectuadas a grandes empresas durante la gestión de Vicente Fox.

Particularmente, con respecto de este segundo tema, González de Aragón repitió casi de manera textual las conclusiones que plasmó en su Informe sobre la revisión de la Cuenta Pública 2005, que entregó a los legisladores muchos meses atrás. En ese documento señaló, textualmente, lo siguiente: “Se detectaron 50 grandes contribuyentes cuyos pagos individuales de ISR en 2005, deducidas las devoluciones, fueron menores a 74 pesos, esto debido a que las devoluciones efectuadas en el periodo 2001-2005, por 604 mil 300 millones de pesos, superaron en 216% al incremento en la inversión privada, que fue de 279 mil 832 millones de pesos, lo que contradice la hipótesis de que una menor tributación (como en rigor implican las devoluciones) libera recursos a los particulares para incrementar la inversión en capital. Por ello se genera una situación de privilegio para unos cuantos contribuyentes que contraviene el principio de equidad fiscal”.

Más aún: durante su participación en dicho foro, González de Aragón sugirió que los millonarios ingresos obtenidos por concepto de excedentes petroleros durante la administración foxista habían sido utilizados para compensar lo “no recaudado y lo devuelto” a estas grandes empresas, lo cual se constituye como una transferencia directa de la renta petrolera a estos notables empresarios.

Desafortunadamente, a la fecha, ni los legisladores han actuado en consecuencia, ni mucho menos un servidor ha recibido respuesta a la solicitud que realice al propio Auditor Superior de la Federación para saber a qué empresas se les había devuelto tal cantidad de recursos públicos.
Lo anterior en virtud de que el tan anunciado Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) me ha negado en primera instancia la información solicitada, alegando que esta se encuentra protegida debido al “secreto fiscal” por un período de doce años.

Lo anterior cobra relevancia porque, de acuerdo al último Informe sobre la situación de las Finanzas y la Deuda Pública, entregado por la Secretaria de Hacienda al Congreso de la Unión, se observa que al primer semestre de 2008 las devoluciones de impuestos —efectuadas principalmente a las grandes empresas— fueron de 93 mil 613.5 millones de pesos, de los cuales 9 mil 604 millones fueron a cuenta de Impuesto Sobre la Renta (ISR) y 81 mil 528.3 millones por Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Para tener una idea de lo que estas devoluciones de impuestos significan, es pertinente señalar que la efectuada por concepto de IVA fue equivalente a la totalidad de los ingresos propios de Pemex durante el primer semestre del año.

Por su parte, las devoluciones por concepto de ISR fueron equivalentes a lo que se gastará en todo el año en el Programa para la Atención a los Adultos Mayores de 70 años, en las zonas rurales, que coordina Sedesol.

Así, mientras Vicente Fox devolvió impuestos por 604 mil 300 millones de pesos en un período de seis años (es decir, 100 mil millones por año), Felipe Calderón ha devuelto 93 mil millones de pesos en sólo seis meses.

Resulta importante señalar que en el mismo informe se observa que los créditos fiscales “irrecuperables”, es decir, los impuestos que dejarán de ingresar a las arcas nacionales por haber perdido juicios el Sistema de Administración Tributaria (SAT), registraron un incremento de 10 mil 849 millones de pesos, para ubicarse en 142 mil 248 millones de pesos. Esta cifra representa el gasto realizado en el primer semestre por las secretarias de Educación Pública (83 mil 60 millones de pesos), Salud (23 mil 100 millones), Desarrollo Social (22 mil 639 millones), y Seguridad Pública (6 mil 672 millones) en conjunto.

Por ello resulta ofensivo que tanto el PAN como Felipe Calderón transmitan comerciales donde, para promover su reforma privatizadora, señalan que a pesar de contar con petróleo tenemos que importar gasolina.

Más aún cuando está claramente demostrado que la gasolina se tiene que importar porque desde hace 25 años no se construye una refinería, en virtud de que el dinero proveniente del petróleo se ha utilizado para devolver impuestos a los grandes empresarios.

Luego entonces, tal pareciera por la actitud asumida por Senadores y Diputados, que en el asunto de los Foros del Senado, si bien podría ser cierto que se le dio voz a la sociedad, también lo es, que los legisladores “se volvieron sordos” ya que por lo que se observa, sigue la mata dando.

lunes, 4 de agosto de 2008

AL PRIMER SEMESTRE DE 2008, LAS DEVOLUCIONES DE IMPUESTOS A LAS GRANDES EMPRESAS FUERON DE 93 MIL 615 MILLONES DE PESOS

De acuerdo con datos publicados en el último Informe Trimestral de las Finanzas Públicas, se observa que los ingresos totales del Sector Público, fueron de 1 billón 363 mil 66.2 millones de pesos, cifra que representa ingresos adicionales a lo programado originalmente por 47 mil 192 millones de pesos.

Este comportamiento se explica fundamentalmente por los diferentes Derechos que paga PEMEX derivados de su actividad petrolera, los cuales ascendieron a 491 mil 790.2 millones de pesos, y que representaron el 36% de los ingresos totales del Sector Público.

Cabe señalar que los Derechos que paga Pemex fueron superiores en 204 mil 615 millones de pesos a los previstos originalmente en la Ley de Ingresos para 2008.

De esta manera, si consideramos los impuestos y derechos que Pemex paga al fisco y le añadimos los ingresos propios de esta paraestatal que ascendieron a 80 mil 808 millones de pesos, se puede concluir que durante el primer semestre del año, el 42% de los ingresos del Sector Público, fueron generados por Petróleos Mexicanos.

En contrapartida el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), registraron un avance inferior a lo programado ya que en conjunto se ubicaron 17 mil millones de pesos por debajo de lo programado en la Ley de Ingresos.



No obstante la menor recaudación del Impuesto Sobre la Renta y del IETU, se observa que las devoluciones de impuestos que se realizan principalmente a las grandes empresas ascendieron a 93 mil 613.5 millones de pesos, de los cuales 9 mil 604 millones de pesos, fueron devoluciones por concepto del ISR y 81 mil 528.3 millones de pesos, fueron devoluciones por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

De esta manera es pertinente señalar que las devolución de impuestos efectuada principalmente a las grandes empresas por concepto del IVA, fueron equivalentes a la totalidad de los ingresos propios de Pemex durante el primer semestre del año.

Por su parte, las devoluciones de impuestos por concepto del Impuesto Sobre la Renta (ISR) durante el primer semestre del año, fueron equivalentes a lo que se erogará en el Programa para la Atención a los Adultos Mayores de 70 años, en las Zonas Rurales, que coordina SEDESOL y que contó con una asignación total de 9 mil 916.4 millones de pesos.

Finalmente es conveniente señalar que los créditos fiscales irrecuperables, mismos que son los impuestos que dejan de ingresar a las arcas nacionales, por haber perdido juicios el Sistema de Administración Tributaria (SAT), registraron un incremento de 10 mil 849 millones de pesos, para ubicarse en 142 mil 248 millones de pesos, esta cifra que representa el presupuesto ejercido en el primer semestre, por las Secretarias de; Educación Pública (83,060 mdp), Salud (23,100 mdp), Desarrollo Social (22,639 mdp), y Seguridad Pública (6,672 mdp) en conjunto. una asignación total de 9 mil 916.4 millones de pesos.